Culpar o Aprender?

Culpar es algo que hacemos casi naturalmente. Desde el inicio de la vida, Adán culpó a Eva y Eva a la serpiente, pero las consecuencias y el orden llegaron. Lo mismo sucede hoy y seguirá sucediendo a lo largo de nuestro andar. Pero… por qué culpamos? Es simplemente el deseo de deshacernos de la responsabilidad que conlleva aceptar que hemos errado consciente o inconscientemente, caído en la trampa o faltado a nuestro deber?

Vladimir Putin ganó la presidencia en el 2000 con un 53% contra Gennady Zyuganov quien obtuvo el 30%. Más tarde, en 2004 Putin fue reelegido pero esta vez ganó con un 72% la presidencia. En 2012 después de manipular y extender el periodo presidencial, fue elegido nuevamente con un 64% de los votos. Bajo el régimen de Putin, la economía ha decrecido, la corrupción ha aumentado y se ha extendido extraterritorialmente. Pero detengámonos un momento y pensemos… quienes lo eligieron? El pueblo! Por qué lo eligieron y re-eligieron? En su máximo estado de insatisfacción, el pueblo optó por un cambio drástico. El pueblo deseaba “borrón y cuenta nueva.” Ese es el mismo pueblo que hoy no sabe que hacer para tumbarlo de la presidencia.

El caso más cercano lo tenemos con nuestro vecino país de Venezuela. El gobierno es un Estado Social y Democrático de Derecho y de Justicia que irónicamente “propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. (Según la constitución Republicana.)
Para no remontarnos a toda la historia, pensemos en los sucesos más cercanos. Hugo Chávez tomó el poder por primera vez después de elecciones universales el 19 de agosto de 2000 hasta el 12 de abril de 2002, cuando un golpe de estado nominó a Pedro Carmona Estanga. Mas adelante, el pueblo venezolano volvería a reelegirlo en 2006. Chávez gobernó desde 2007 hasta 2013 dejando un pueblo económica, cultural y moralmente devastado. Aún así, tras la muerte de Chávez se convoca elecciones que ratificaron a Nicolás Maduro como nuevo presidente. Y se pregunta uno… por qué rayos, tras haber vivido una trágica y desafortunada experiencia con el gobierno de Chávez, (ni que decir de los anteriores) y el entonces presidente provisional Nicolás Maduro, el pueblo venezolano decidió salir a las urnas y elegir a Maduro?

El mundo ve, critica, publica, comenta, llora, y lamenta los acontecimientos destructivos de los gobiernos que los llevan a cometer los actos más deplorables contra la humanidad por el mezquino interés de enriquecimiento propio y el deseo desmedido de poder. Dónde está el problema? En un mundo de soluciones instantáneas, queremos cambios drásticos; por eso, gritamos más fuerte, imponemos el carácter de nuestra generación y hacemos todo distinto. “Nosotros nos oponemos a todo lo tradicional; queremos cambio, y por consiguiente corremos riesgos desmedidos con tal de obtener resultados diferentes a toda costa.” Pero… por qué experimentar lo que ya sabemos no funciona? Es que no tenemos capacidad para aprender? Analizar? Razonar? o utilizar el sentido común? Déjeme decirle, si no funciona, no es por culpa de la serpiente. Será que aprenderemos? Apreciado lector. Sí! Sí aprenderemos. El dolor y el sufrimiento tienen sus límites pero a veces son necesarios para que despertemos y reaccionemos.

Los Estados Unidos de América, viven hoy la misma situación. Están viendo y viviendo en carne propia el oprobio de un presidente inexperto, egoísta, inseguro y controversial.  El pueblo piensa, por que no darle la oportunidad? Por qué no intentarlo? A la larga queremos cambio y algo saldrá de esto para bien o para mal.

Como Adán, culparemos a Eva y Eva a la Serpiente. Por lo pronto, nuestro marginado sentido común y deseo de cambio rápido, sin importar cuanta gente nos llevamos por delante, tienen la palabra: “abra cadabra, pata de cabra”: Lamento!